Las semillas de anís (o malatahúva) y el anís estrellado tienen un aroma y sabor parecido, pero no pertenecen a la misma familia.
El anís es la semilla de una planta procedente de Oriente Próximo, que los árabes introdujeron en España y nosotros llevamos a América, tras la colonización.
Los egipcios ya la cultivaban hace cuatro mil años por sus propiedades medicinales (aparece registrada en textos médicos faraónicos). Facilita la digestión, la respiración (de ahí los caramelos de anís), es diurética, estimula el apetito y la toman las madres lactantes para incrementar la producción de leche y evitar los cólicos al niño.
Tiene un sabor dulce parecido al regaliz, no muy intenso, y la cultivada en España y Malta son muy apreciadas por su alta calidad aromática.
Su uso principal en España es para la elaboración del licor de anís, pero no es el único licor fabricado con estas semillas. También existen otros como el ouzo (en Grecia), el mastica (en Bulgaria), el kaki (en Turquía) y el pernod (en Francia).
En la cocina también se utiliza, tanto para platos dulces como salados. La puedes encontrar en el pan de higo, el pan de jengibre, en los pestiños andaluces, las tortas de Alcalá (propias de nuestro pueblo) y en las castañas cocidas.
Combina muy bien con: platos de pescado, almendras, albaricoques, mantequilla, huevos, higos, miel, cáscara de limón o naranja, melocotones, nueces, azúcar, pimienta negra y vainilla.
En Roma servían al final de los grandes banquetes una torta, llamada musteceus, elaborada con harina, anís y comino, que facilitaba la digestión. Se cree que es el origen del actual pastel de bodas.
Curiosidades:
En las leyendas mayas aparecen como ingredientes de ofrenda a los dioses.
Se ha observado que el acetol que contien las semillas producen un suave efecto estrógeno, por lo que se considera un estimulante sexual.
En nuestra tienda puedes encontrar en anís tanto en grano como molido. Te dejo los productos aquí por si lo quieres comprar.
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